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Próxima entrada: Podemos

12 nov

Si alguno de mis lectores ha pensado que he dejado de lado la política, siento decirle que está muy equivocado.

El panorama actual político de España es un caos, no solo porque está todo desordenado, sujeto por hilos deshilachados y sin ningún tipo de lógica, si no porque el ciudadano cada vez está más cansado y harto por lo que, sintiendo estas palabras, sabe menos de política que antes. Y eso es decir mucho. Y es que una cosa que nos caracteriza a los españoles, seamos de Extremadura o de Cataluña, es que hablamos sin tener ni puñetera idea de política. Siempre tenemos una opinión para todo, aunque sea una opinión que hemos leído esta mañana en el periódico y nos ha parecido intelectual y molona, por lo que nosotros lo repetimos como loritos.

Viviendo en un país extranjero, donde conoces personas de todas partes, pero sobre todo españoles, te das cuenta de que a nuestros vecinos europeos no les interesa tanto el mundo de la política, de hecho es un tema del que no se suele hablar porque las ideas políticas son algo individual y personal, pero para los españoles el que no opina de política es que “no se quiere mojar” por eso, siempre hay un grupo de españoles en algún bar tratando de solucionar su país mientras se beben una Jever o una Paulaner. Eso sí, sin tapitas. Y sin moverse del sofá, que eso es de perroflautas e indignados. Hippies guarretes.

Total, que dado que ahora hay tantísimo bombo con Podemos, Pablemos, Pablitis voy a resumiros un poco la propuesta electoral que quiere hacer este partido político (para que podáis hacer algo maravilloso que creo que no os han enseñado: a pensar por vosotros mismos, ¡y con criterio!), porque me estoy encontrando con dos tipos de personas: las que lo veneran sin saber lo que quieren hacer y los que lo critican a muerte (oh Dios mío, es el nuevo Chávez) y siguen sin tener ni puta idea de lo que quieren hacer.

Obviamente, yo, como siempre, os daré mi opinión acerca de lo que pienso de este partido político (que no de Pablo Iglesias porque ni le voy a adorar ni le voy a poner verde y a buscar sus trapos sucios, que he visto cada vídeo que es de risa colegas detractores, un poco de razonamiento propio, gracias).

Así que estén atentos a la próxima entrada y que, como ya sabéis, quiero debate y opiniones personales. Y si son distintas a las mías, mucho mejor.

Tipos de amor

7 nov

En esta nueva etapa de mi vida estoy descubriendo el mundo de las relaciones. No quiero decir con esto que cada día tenga una nueva pareja, no, si no que estoy analizando, comprendiendo y aprehendiendo el mundo de las relaciones y el amor. Lo primero que he descubierto es que no es tan difícil como muchos piensan. Doloroso sí, pero no difícil.

Antes de nada para poder amar y ser amado hay que conocerse muy bien a uno mismo. Saber el por qué de nuestras emociones, sin ningún tipo de excusa o tabúes, es muy importante en el camino al amor. ¿Por qué? Porque si no nos conocemos, si no sabemos cómo vamos a reaccionar ante un ataque de celos, cómo vamos a reaccionar ante una discusión, un cambio de planes o un cambio de nuestros sentimientos hacia la otra persona… no estamos preparados para amar bien y recalco la palabra bien. Se puede amar de muchas maneras pero hacerlo bien… casi nadie lo logra.

El amor nos vuelve locos, nos hace tener miedo, nos hace vulnerables y nos hace débiles por eso hay que tener una gran personalidad para poder combatir estas características. Amar no debería significa debilidad ni dependencia. Tú eres tú y tu pareja es otra persona, que hayáis decidido seguir parte del camino juntos no significa que tengáis que depender el uno del otro, que tengáis que abandonar vuestros sueños, que tengáis que abandonar vuestro camino para seguir el camino de vuestra pareja. Así no se ama bien, así se ama dependientemente.

Hay que saber y entender que cada persona es un mundo. ¡No abandones tu mundo por otro mundo! Tienes que cuidarlo y criarlo tú solo, con tus experiencias y tu sabiduría. Tener una pareja que cuida su mundo y que también puede visitar el tuyo y viceversa, ¡eso es saber amar!

Pero esto es un tema bastante largo y distendido del que hablaremos en otra ocasión. Hoy vamos a hablar de los tipos de amor y de los tipos de relaciones. Me he dado cuenta que el ser humano necesita saber en qué punto está a la hora de hablar de una relación, de ahí que se inventen tantos términos como hay hoy en día: amigo, follamigo, amigovio, novio, comprometido, marido… Necesitamos clasificar nuestras relaciones y dependiendo del término que estemos usando, nos comportamos de una manera u otra. Para mí el clasificar, darle nombre a una relación hace que se limite, pero esto es mi opinión.

Bien, todos debéis conocer la teoría triangular del amor de Robert Sternberg. Es un psicólogo estadounidense, profesor de la Universidad de Yale y ex presidente de la APA (American Psichology Asociation). Las principales investigaciones de este interesante psicólogo se basan en la inteligencia, la sabiduría, creatividad, amor y odio.

La teoría triangular del amor se basa en una relación interpesonal (según la RAE, que existe o se desarrolla entre dos o más personas) según tres componentes diferentes: intimidad, pasión y compromiso. Os suena, ¿verdad? Para los que no sepáis de estar teoría os lo voy a explicar.

Imaginemos un triángulo, donde cada vértice es un componente.

Bien, ahora imaginemos que mezclando esos componentes (intimidad+pasión, pasión+compromiso, intimidad+compromiso…) nos da como resultado un tipo de relación, donde la suma  de los tres componentes es el amor completo o amor consumado. Quedaría tal que así:

Ahora expliquemos qué es exactamente cada tipo.

Falta de amor: No existe pasión ni intimidad ni compromiso. No es una forma de amor, puesto que no existe amor en ninguna de sus manifestaciones. Ejemplo: conocidos, compañeros de trabajo… Las relaciones formales.
  1. Cariño: En este caso, no debe tomarse en un sentido trivial. Este es el cariño íntimo que caracteriza las verdaderas amistades, en donde se siente un vínculo y una cercanía con la otra persona, pero no pasión física ni compromiso a largo plazo. Como por ejemplos, los amigos y los colegas, pero no los mejores amigos con los que se tiene una relación profunda.
  2. Encaprichamiento: Es lo que comúnmente se siente como «amor a primera vista». Sin intimidad ni compromiso, en cualquier momento.
  3. Amor vacío: Existe una unión por compromiso, pero la pasión y la intimidad han muerto. No sienten nada uno por el otro, pero hay una sensación de respeto y reciprocidad. En los matrimonios arreglados, las relaciones suelen comenzar con un amor vacío.
  4. Amor romántico: Las parejas románticas están unidas emocionalmente (como en el caso del cariño) y físicamente, mediante la pasión, pero no en el compromiso de estar juntos. Por ejemplo sería un amor de verano o relaciones de muy corta duración.
  5. Amor sociable o de compañía: Se encuentra frecuentemente en matrimonios en los que la pasión se ha ido, pero hay un gran cariño y compromiso con el otro. Suele suceder con las personas con las que se comparte la vida, aunque no existe deseo sexual ni físico. Es más fuerte que el cariño, debido al elemento extra que es el compromiso. Se encuentra en la familia y en los amigos profundos, que pasan mucho tiempo juntos en una relación sin deseo sexual.
  6. Amor fatuo o loco: Se da en relaciones en las que el compromiso es motivado en su mayor parte por la pasión, sin la estabilizante influencia de la intimidad.
  7. Amor consumado: Es la forma completa del amor. Representa la relación ideal hacia la que todos quieren ir pero que aparentemente pocos alcanzan. Sin embargo, Sternberg señala que mantener un amor consumado puede ser aun más difícil que llegar a él. Enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones. «Sin expresión —advierte—, hasta el amor más grande puede morir». El amor consumado puede no ser permanente. Por ejemplo, si la pasión se pierde con el tiempo, puede convertirse en un amor sociable.

Ahora el mundo de las relaciones no es como antaño la de nuestros padres. Los jóvenes de ahora conocen más y experimentan más cosas de lo que hicieron sus padres. Eso tiene su ventaja y su desventaja. La ventaja es que, de esta manera, podemos experimentar, conocer y tener experiencias que nos sirvan para crecer como personas y sobre todo, que nos sirvan para estar preparados para la relación de nuestra vida (si es que algún día llegamos a tenerla). La desventaja es que al crecer viendo películas, leyendo libros, escuchando canciones que nos enseñan que el amor lo es todo, que el príncipe azul llegará, que el amor es un sentimiento que te da alas y te hace volar a países de ensueño… no estamos preparados para amar porque no sabemos lo que es el amor. Nos han educado muy mal en este tema. Nuestros padres nos enseñaron que, simplemente, un día, conocieron al amor de su vida y se casaron y tuvieron hijos. Fin. No nos enseñaron a que el amor duele, a que primero tenemos que querernos nosotros mismos para poder querer y ser querido por otra persona, que el amor es un equipo formado por dos personas, que no siempre es maravilloso, que habrá discusiones, peleas y lágrimas pero que si es tu amor verdadero, que si es de verdad, podéis superar cualquier obstáculo que haya entre vosotros y en el camino de cada uno. El problema también es que pensamos que eso tiene que ser así con nuestra pareja actual cuando en realidad es bastante improbable. O a lo mejor lo es pero llegará un día en el que uno de los dos tenga que decir adiós porque necesite recorrer otro camino. Y eso no está mal, ni es malo, ni cruel. Porque lo primero que tenemos que saber al amar es que cada uno tiene su camino y que es muy difícil encontrar a una persona que su camino y el tuyo estén unidos todo el trayecto.

He leído este artículo también muy interesante en el que hay algunas frases que me han marcado porque reflejan exactamente lo que quiero decir.

http://www.huffingtonpost.com/dr-carmen-harra/love-and-relationships_b_4923039.html?utm_hp_ref=healthy-living

Carmen Harra, psicóloga clínica y experta en relaciones, las emociones y el apego nos impulsan a extender forzadamente relaciones destinadas a ser temporales. Tenemos la necesidad de seguir y agarrarnos a una relación que sabemos que está muerta, pero por el miedo a hacer daño o el miedo a soltarlo y comenzar una nueva vida nos lo impide.
Por ello, cuando nos enfrentamos a una relación complicada o no satisfactoria es importante reflexionar al respecto y “sopesar la verdad de nuestra propia relación”.
La experta explica que existen cuatro tipos de relaciones amorosas. “Cada una sirve a un propósito único y necesario para nuestra mejora y evolución. Podemos experimentar sólo un tipo de relación a lo largo de nuestra vida, o podemos pasar a través de la gama completa, esto depende de la curiosa interacción entre el destino y el libre albedrío”, afirma.

1. Transitoria
“Una relación transitoria actúa como un puente entre dos fases de la evolución”, señala Harra, añadiendo que con ésta se puede lograr un cambio o aliviar la carga de los grandes cambios de la vida. Por ejemplo, una relación durante la adolescencia permite madurar y aprender las primeras lecciones en torno al amor que servirán en el futuro.
Asimismo, una relación transitoria después de un largo matrimonio que terminó, puede ayudar a una persona a hacer frente al divorcio hasta sanar las heridas.
Las relaciones transitorias son temporales, pero sirven para “empujar suavemente a una persona de un nivel de autotransformación al siguiente”, dice la experta.
2. Kármica
“El karma no es una fuerza maliciosa que trae de vuelta nuestras malas acciones de nuevo a nosotros. Es la acumulación energética de cada una de nuestras acciones, tanto buenas como malas”, señala la psicóloga, añadiendo que una relación kármica siempre implica la ruptura de algún patrón o ciclo de situaciones recurrentes. Además, suelen ser muy intensas.
Sin embargo, cuando se logra romper el patrón determinado, la relación puede llegar a su fin porque el objetivo se ha cumplido. “Las relaciones kármicas son experiencias enriquecedoras que pueden ser progresivas, y satisfactoria , ya sea temporales o de largo plazo”, explica.
3. Compromiso
Según Harra, es la más común de las 4, se produce cuando dos personas se unen sobre una base de comodidad, que se puede relacionar con la estabilidad financiera o emocional. La experta dice que muchas relaciones siguen este camino porque les resulta difícil tomar rumbos diferentes, no por amor.
“En pocas palabras, ‘se establecen’ el uno para el otro. Pueden tener hijos, lo que les hace sentir que se supone que deben estar juntos, aunque ninguno de los dos esté completamente enamorado. Las relaciones basadas en un compromiso nos mantienen atrapados en una ‘zona de confort’”, señala la terapeuta.
Ella añade que es importante evaluar si estamos realmente contentos con nuestra pareja, o simplemente cómodos. “En mi práctica a menudo escucho a mis pacientes declarar que su esposo es un gran padre para sus hijos, pero que ellos saben en el fondo que su relación es un compromiso”, afirma.
“He visto relaciones de compromiso que han durado toda la vida, porque ninguno de los dos quería dejar ir al otro. Aunque el problema de las relaciones de compromiso es que uno o ambos cónyuges pueden no estar completamente satisfechos, la decisión de quedarse o irse es personal”, manifiesta.
4. Conmovedora
Este tipo de relación sentimental representa un lazo más profundo que el nivel físico o emocional. Suelen durar mucho tiempo y “están marcadas por una intensa conexión entre dos personas, una que incluso puede ser difícil de transmitir con palabras”.
“Pueden terminar las frases del otro, son los mejores amigos y han adoptado la mentalidad de ‘nosotros’ contra el mundo”, indica la profesional.
Esto no quiere decir que no experimenten problemas a lo largo de la relación. La diferencia es que son capaces de resolverlos con mayor facilidad que las parejas que no están vinculadas por lazos sentimentales tan fuertes.

“Las relaciones amorosas ocupan un lugar fundamental en nuestras vidas. Pero tal vez nuestra tarea más difícil consiste en desenredar el nudo emocional para revelar la función principal de nuestra relación. Separarnos a nosotros mismos de nuestros sentimientos lo suficiente como para evaluar la autenticidad de nuestra relación, puede hacer un mundo de diferencia en la calidad de amor que damos y recibimos”, afirma Harra.

Es muy curioso esta teoría de la psicóloga Harras. Mi filosofía de vida es que la vida es un aprendizaje, sobre todo para conocerte a ti mismo. Cada persona que forma o ha formado parte de tu vida te ha enseñado algo. No existen las relaciones erróneas, porque algo valioso has aprendido con esa relación, por mucho que haya dolido o por muy arrepentido que te hayas sentido. Creo que cada persona tiene algo que enseñarte y que, cuando esa persona ya no puede enseñarte nada más, es mejor dejar o cambiar el tipo de relación que tienes con esa persona, dependiendo de tus sentimientos e historia con esa persona. Es una decisión que tendrás que evaluar. Una relación maravillosa puede volverse una relación tóxica porque las personas cambian (véase http://todorectohastaelamanecer.com/2014/10/27/las-personas-cambian/ ) y hay que aceptarlo y comprenderlo. Por tanto, antes de sentirnos despechados, traicionados o abandonados preguntémonos si es que no estábamos preparados para amar o si es que nuestro amor se convirtió en una relación de dependencia.

Hay que amar con el corazón pero hay que prepararse para ello con la cabeza.

Fuente: BioBioChile http://www.biobiochile.cl/2014/03/17/experta-indica-cuales-son-los-4-tipos-de-relaciones-de-pareja.shtml

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_triangular_del_amor

Las personas cambian

27 oct

Las personas no cambian con el tiempo, el tiempo es que te deja ver quienes realmente son

Mentira. Y gorda. Las personas cambian constantemente y detrás de esos cambios hay experiencias, secretos e historias. Cuando alguien me dice “-La gente nunca cambia” siempre le pregunto “-¿Y tú? ¿Eres igual que hace tres años?”. Siempre me dicen que no con la mirada sorprendida y después reflexionan. Nunca me he encontrado con una persona que me diga que es exactamente igual que hace tres años y si algún me encuentro a alguien así… lo sentiré por él/ella.

Hay que cambiar. Y si es para mejorar, genial. No somos seres estáticos, no somos personalidades fijas porque si lo fuéramos, eso significaría que no hemos vivido, que no hemos sufrido, que no hemos amado, que no hemos aprendido y que no hemos fisgoneado en nuestro interior. Que no hemos viajado a nuestro mundo interior, que no hemos explorado esos recónditos lugares que albergan en nuestro más profundo bosque del que nunca solemos encontrar la misma salida cada vez que entramos. Si es que logramos entrar.

Las personas cambian. Cambian sus sueños, cambian sus tristezas, cambian sus alegrías, cambia su sonrisa… Cambia su manera de pensar, cambia su manera de ilusionarse… Cambia su manera de amar. Cambia su manera de enamorarse, si es que logra volver a enamorarse. Cambia su manera de encerrarse, cambia su manera de protegerse, cambia su manera de acurrucarse contra sus rodillas para poder sentir calor humano… Cambian sus lágrimas… si es que puede volver a llorar.

Tu mejor amigo/a seguirá siendo tu mejor amigo si aceptas que va a cambiar… La relación con tu pareja será mucho mejor si aceptas que no será la misma persona que era al principio, que no sentirá las mismas cosas que sentía al principio y que puede que el amor romántico haya dado paso a un amor profundo de amistad… No es malo. Cambiar no significa que sea algo malo. Lo malo es ser estático puesto que significa que no va a haber un avance en la vida de esa persona. Se quedará estancada, echará raíces en una tierra poco fértil y, para qué engañarnos, no somos árboles. Sus sueños se irán perdiendo en un bruma cada vez más liviana y acabarán evaporándose quedando solo una pequeña mota como recuerdo. ¿Y qué es una mente sin sueños? Absolutamente nada. Una vida sin sueños es una vida en la que lo único que haces es respirar para sobrevivir, no para vivir.

Los cambios son buenos. Pasarán personas por nuestras vidas, unas se quedarán e incluso se quedarán de una manera diferente a cómo empezó vuestra relación… Otras se irán, porque serán personas de tránsito que siempre te ayudarán a superar tus temores y a conocerte mejor a ti mismo. Todas tus relaciones, ya sean de amor, de amistad, de familia… todas y cada una de ellas te ayudarán a seguir el camino más importante de toda tu vida, camino que emprendes y finalizas tú solo: conocerte. Y conocerás muchas facetas de ti en diferentes ámbitos, en diferentes situaciones, en diferentes emociones… porque tú vas a cambiar, a veces para mejor, otras para peor… pero vas a cambiar. Así que procura que siempre sea para ser mejor persona de lo que ya eres. Ese es nuestro cometido en nuestra vida y será la empresa más grande en la que te veas involucrado.

No te abandones, adéntrate en ti mismo, atrévete a conocerte. Ten el valor, el coraje, la valentía y la osadía de querer conocerte, comprenderte, saber qué eres y quién eres. Hazlo o lo único que estarás haciendo en este mundo será sobrevivir y no vivir.

Las personas cambian y generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás. Lilliam Helman

Cuerdas de remate

23 oct

Hastiada. Esa es la palabra que define mi estado emocional ahora mismo. ¿Lo veis? No es tan difícil de reconocer emociones y saber lo que nos pasa. Quizás sí que lo es, de hecho es muy complicado, se necesita de una inteligencia emocional, cosa que no nos han enseñado nunca. No nos han enseñado a controlar nuestra ira, no nos han enseñado a que enfadarnos es algo natural y bueno, no nos han enseñado a expresar nuestra rabia, no nos han enseñado a decir “me has decepcionado”, no nos han enseñado a que existe el deseo ni nos han enseñado a que existe el amor y que puede que amor y deseo no se crucen. En el mundo de las emociones somos bebés gateando intentando descubrir qué es aquello nuevo que reluce… Pero sí que es posible de aprenderlo, al igual que nos fue posible levantarnos solitos.

Gracias a mi hermana he releído este texto, aunque este post no lo haya leído hasta ahora. ¿Por qué releído entonces? Porque hay millones de post iguales. En serio. El post en cuestión es este:

http://compartiendomacarrones.wordpress.com/2014/03/31/las-locas-de-la-colina/

Espero de corazón que a su autora no le moleste que le ponga como ejemplo, aunque puedo encontrar más post como este. No es un ataque personal, de hecho, he echado un vistazo a su blog y la chica escribe bastante bien, sabe conectar con la gente, un don al que tengo mucho respeto.

La entrada trata sobre lo locas que están las mujeres. Que si ahora río, que si ahora lloro, que si tardo en arreglarme, que si te pego y te beso… etc. Lo normal y lo típico muy tópico. Pero en este post he leído una frase que sí me he tomado a modo personal (obviamente subjetivo).

“Después están las que no hacen nada de eso. Y esas… esas son un auténtico coñazo.”

Acabo de descubrir que soy un “auténtico coñazo”. Vaya, jamás me habían descrito de esa manera, de verdad, siempre me han dicho que soy bastante divertida. Pero es cierto, soy un auténtico coñazo. Y si nos ceñimos a la expresión “coñazo” o lo que es lo mismo “coño/vagina grande”… pues sí, tengo un coño y unos ovarios muy grandes.

Yo no río a carcajadas y a los cinco minutos lloro. No. Qué idiotez. ¿A quién narices en su sana mentalidad le puede ocurrir eso? Si río a carcajadas me descojono, me dan ataques de risa y doy palmas como una foca gritando “¡que me meo, que me meo!”. Adoro mis ataques de risa, últimamente los tengo mucho y es algo que me hace sentir llena. Y no puedo parar. Es una sensación maravillosa. Ahí siento la felicidad.

Y cuando lloro, LLORO. No me apetece reír, no me apetece comerte a besos luego o salir de la habitación dando un portazo. Estoy llorando. Y si yo lloro es por algo muy serio, creedme, no lloro por chiquilladas. De hecho lloro poco y debería llorar más, un día me va a salir una urticaria. Pero lloro por lo que significa que hay algo o alguien que me ha hecho daño y es mi manera de expresar mi tristeza.

No me gusta ir de compras, no tengo el armario lleno de ropa, no tengo las dudas del “qué me pongo”. Me pongo lo primero que pillo y que me haga estar cómoda, si no tengo una cita, claro. No tardo en arreglarme, de hecho, los tíos con los que he estado siempre han tardado más que yo. Es algo que me irrita.

Si te doy un tortazo, si me enfado contigo y te mando a la mierda… HUYE por tu propia seguridad. Luego no te comeré a besos ni saltaré encima de ti cual película romanticona de domingo lluvioso por la tarde. Por cierto, vaya mierda de plan. Un buen libro, una buena serie o un buen videojuego. Eso sí, con una tacita de chocolate caliente o té. Y una pizza para cenar porque no hago dietas.

Jamás he criticado a una mujer que se haya acostado con dos, tres o quince tíos. Para mí el sexo no significa valor personal. Una persona vale por lo que es por dentro, no por lo que haga con sus genitales ni con cuántos genitales se haya rozado. Nunca he mirado las fotos de mis parejas para saber con qué tía/s sale, ni cuán aproximado esté a ella/s, no soy celosa en ese sentido. Nunca te mentiré, si llevas algo que no me guste, como una camiseta, no te diré que me encanta y que me la dejes. Te diré: quítate ese adefesio, por favor. No te sonreiré si no me caes bien, no intentaré ser tu amiga si no te soporto… La amistad vale muchísimo, no la voy a desperdiciar con gente que no me importa. Ser hipócrita, porque ese es el nombre que define eso y no ser cordial, me cuesta mucho trabajo, esfuerzo y energía. ¿Y para qué? Si no me importa.

No me maquillo ni me pongo tacones, a no ser que sea algo especial y aún así los tacones tampoco pasan por ahí. No sé llevarlos, parezco Bambi aprendiendo a andar.

En lo único en lo que estoy de acuerdo es que sí sé que estoy como una cabra, loca, desquiciada… pero parece ser una locura muy distinta. Sé definir mis emociones, sé lo que me pasa a cada rato, sé interpretar mis sentimientos y no todo es por culpa de las hormonas (que no la regla), aunque sean unas hijas de puta. Si yo fuera así, si yo fuera como en ese post describe a muchas mujeres… me asustaría. Y mucho.

Así que sí, querida compartidora de macarrones, soy un coñazo. O eso dice usted.

Ventajas y desventajas de “hacerse” el fuerte

21 jul

Más que un post psicológico, es un post personal pero que muchas personas también se pueden sentir identificadas y otras, que a su alrededor tengan un conocido con estas características pueden ayudar, entender y comprender qué siente una persona cuando “es” o “se hace” el fuerte. Siempre necesitamos que nos animen (qué persona no necesita ánimos, apoyos y cariño) pero como “parece” que no lo necesitamos, nos encontramos realmente solos.

Empezamos el viaje.

Primero: ¿por qué digo que “nos hacemos los fuertes”? Porque una persona no es realmente fuerte, solo lo intenta parecer y ahí reside la verdadera fuerza. Partiendo de esta base, cuando un amigo/familiar/pareja te dice “yo puedo con esto” en realidad es “puedo con esto, pero necesitaré que estés ahí”. Las personas fuertes no somos muy duchas a la hora de expresar nuestros sentimientos y no decimos lo que en realidad queremos decir por el simple hecho de que o no sabemos o nos da la impresión de que “molestamos” al interlocutor. Para nosotros, nuestros problemas son nuestros porque no queremos que nadie se preocupe. “Todo está bien” o “estoy bien, de verdad” son frases que solemos decir a menudo, aunque en el fondo la ansiedad nos coma por dentro.

Otra característica de las personas fuertes es que cuando tenemos un problema, solemos estar calladas, en “nuestro mundo” o no tenemos interés de relacionarnos mucho, cosa que para el entorno se traduce a un “está todo el día cabreado”, “no quiere cuentas con nadie” o “si no querías salir, haberte quedado en casa”. Al parecer el entorno no ve más allá, no se para a pensar que tal vez ocurra algo y cree estas afirmaciones que, por supuesto, son falsas. Pero como no necesitamos ayuda, da igual (nota sarcástica).

Las personas que nos hacemos los fuertes solemos ser independientes y, la mayoría de los casos, no hemos tenido unas buenas experiencias sociables. Hemos visto que, antaño, cuando hemos contado nuestros problemas no nos ha servido de mucho (pareja, amigos, familia, etc). Realmente las personas que se hacen los fuertes no han tenido mucha suerte en sus relaciones sociables (puñaladas traperas, amigos por interés, etc), por lo que cometemos el error de encerrarnos en nosotros mismos y no confiar mucho en las personas. “Ya lo solucionaré yo solo” es una frase que nos repetimos mucho y que más que para afirmárnoslo, es para intentar creérnoslo.

Las ventajas de ser/parecer fuerte es que aprendes a separar las cosas importantes de las que no, aunque esto no diga que no las sientas. Sueles ser indiferente, independiente, frío, calculador y observador (para unas personas estos son ventajas y para otras no). Pero realmente todo esto, es una tapadera. Intentas concentrarte y creerte que las cosas no te importan, pero no haces más que darle vueltas. Aunque, claro, tantos años así al final acabas “entrenándote” para que no te importen. Otras ventajas es que, al estar solo para solucionar tus problemas, buscas alternativas y caminos que a la larga, te sirven de mucho. Otra ventaja (también desventaja) es que aprendes a sonreír a pesar de que por dentro estás llorando. Para mí esto es una ventaja en el sentido en el que, cuando te encuentras con la gente, se habla de otro tema que no tiene nada que ver con tu problema, por lo que te olvidas un rato de lo que te ocurre. Te relaciones, te ríes y te evades, aunque solo sean por unos minutos o unas horas.

Las desventajas suelen ser que la gente no te conoce realmente. Aparentas ser una cosa que no es del todo cierta y cuando necesitas ayuda, al no estar acostumbrado a pedirla, te sientes solo. No sabes expresar tus sentimientos, no sabes que, aunque sean pocas personas, puedes contar con ellas. El problema de las personas fuertes es que, muchas veces queremos hablar y manifestar lo que sentimos, pero a la hora de la verdad, las palabras no fluyen. Creemos que vamos a incomodar, molestar a la otra persona o que, no le va a interesar. Y por eso es mejor callar antes de recibir algún (otro) golpe (más). Otra desventaja es que, cuando por fin te atreves a contar algún problema, la mayoría de la gente te dice “bueno, tú puedes con esto, eres fuerte” cosa que, para la próxima vez, se te quitan las ganas de contar tus dificultades porque, ¿para qué? No te ha servido de nada, has pedido ayuda y no te han ayudado “por ser fuerte”. “Apáñatelas tú”. Con el tiempo, la persona fuerte se va ahogando poquito a poquito y si no “suelta” lo que lleva dentro puede estallar con cualquier persona y ésta no saber qué es lo que está ocurriendo.

Poniéndome en la piel de las personas que rodean a la persona, sé que no es fácil atinar con lo que el sujeto quiere o necesita. A veces, al verle ensimismado y no saber qué es lo que le pasa, por más que se lo pregunten, puede resultar frustrante no obtener respuesta ni saber cómo ayudarle. También se puede traducir con que la persona no confía en nosotros y eso nos llena de rabia, pues debería saber que estamos ahí para lo que necesite. Tampoco conocemos sus sentimientos así que no sabemos por qué de repente se enfada o se va o resulta herido por algún comentario, a nuestro parecer, sin malicia. Sé que es difícil pero sabiendo que este tipo de individuos les cuesta exteriorizar sus sentimientos basta con un “puedes contar conmigo siempre” o “cuéntame qué te perturba, yo te escucho” puede dar muy buenos resultados, porque el sujeto necesita revelar lo que lleva en su interior y, aunque no nos diga nada, él/ella sabrá que le entiendes, le respetas y que puede contar con tu apoyo. Todo a su debido tiempo pues a la persona le costará al principio abrirse pero cada vez lo irá haciendo mejor.

A las personas fuertes aconsejaros que no os quedéis solos, apuesto a que tenéis a muchas personas que se preocupan por vosotros y que estarían encantadas de ayudaros. Intentad entrenaros en el aspecto de la expresión y dejad un poco de lado la introversión. Sé que cuesta, pero los resultados suelen ser muy favorables. Recordad que no es fácil adivinar lo que uno piensa o sienta y que lo mejor es el diálogo. Tus problemas son tuyos pero no por ello no debes compartirlos y pedir ayuda u otras soluciones que a ti puede que no se te hayan ocurrido. Contar los problemas no significa que el receptor te los vaya a solucionar, pero puede abrirte caminos que tú no hayas encontrado. Los problemas son de cada uno y hay que solucionarlos individualmente pero dialogar y expresarse te ayudará a resolver los temas pendientes. Si ves que todavía es muy pronto para manifestar lo que sientes, o ves que no te sale, escribir te servirá de gran ayuda. Mientras escribes tus problemas en una hoja de papel vas ordenando tus pensamientos y sentimientos, aprendes a comprenderte mejor y saber decir las cosas claramente. Pero poco a poco, Roma no se construyó en un día.

Espero que a las personas que se hacen las fuertes les haya servido y a las personas que no sepa tratar con ellas, también. Hay que poner todos un pequeño aporte para hacer mejor las comunicaciones y las relaciones sociales. Recordad que una conversación la mantienen dos personas, no una sola y que si los dos ponen de su parte, el diálogo es mucho más fluido y sencillo.

 

P.D= Hay otro tipo de personas que se enorgullecen de ser fuertes pero que le van llorando incluso al panadero. Estas personas no son fuertes ni lo intenta aparentar, simplemente o quieren llamar la atención o no saben describirse a sí mismos. O ambas.

 

 

 

 

Disculpad la tardanza

7 jun

Lectores, os quiero escribir para pediros disculpas por no haber actualizado el blog en estos días. He estado de exámenes y bastante ocupada, por lo que no he tenido tiempo para muchas cosas.

Para mañana estoy preparando el artículo de Embriología II, que os lo debo desde hace un tiempo.

¡Gracias por vuestra espera y seguid aprendiendo!

Levantarse o hundirse. Tú decides.

23 may

Que la vida es dura ya lo sabemos, que no es fácil, también lo sabemos, pero lo que no sabemos es que la vida es maravillosa y somos nosotros quienes la complicamos.

Si eres una persona que lo único que hace es quejarse de su sino, que no encuentra su lugar, que la vida es injusta con lo buena persona que tú eres, que cómo puede haber gente tan mala en este mundo, que no te funciona nada bien, que todos los sueños que tienes se evaporan y los dejas ir porque no puedes hacer nada, que según tú no encuentras a nadie que te quiere. Nada te sienta bien, las ojeras se acentúan más, te sientes feo/fea y nadie te valora, los días son grises y las noches largas…

Si por el contrario eres una persona que sabe valorar todo lo bueno que tiene la vida, que a pesar de no sentirse identificado en su entorno es capaz de adaptarse, que sabes que si esperas que la vida te trate bien por ser bueno es tan absurdo como esperar que un toro no te ataque por ser vegetariano, que a pesar de las dificultades que puedas tener o por las que estás pasando eres capaz de sonreír, que aun siendo realista y con los pies en la tierra quieres perseguir esos sueños, que sabes ver a la gente que te quiere y te lo demuestra todos los días. Puedes ser más o menos guapo/guapa pero sabes ver tus puntos fuertes y te sientes genial contigo mismo/misma, a pesar de que los días sean grises sabes ver un rayo de sol y las noches no las usas para dormir, sino para soñar.

Las personas suelen ser más pesimistas o más optimistas, pero hay un cierto grado de la personalidad que se puede modificar, que se puede cambiar. Una persona pesimista si se esfuerza, si quiere de verdad y si no lo abandona, puede dejar de ser tan lúgubre para ser un poco más brillante. El sol, la naturaleza, los animales, los niños, la lectura, el viento, un beso, un abrazo… cosas muy simples, que están ahí pero que si las miramos con otros ojos pueden sacarnos muchísimas sonrisas. Pero hay que querer y hay que esforzarse.

Siempre he dicho y mantengo que quejarse y no solucionar las cosas es mucho más fácil que levantarse y decir: “Basta ya”. Para salir del pozo hay que mantenerse firme, ser fuerte, luchar duro y querer conseguir tu meta, que durará tiempo y sacrificio, pero la recompensa es brutal. Para seguir en el pozo basta con decir: “Total, ¿para qué? La vida es una mierda, no merece la pena, prefiero que vengan a consolarme una y otra vez”.

Está en vuestra mano. Si estáis en un mal momento y veis que no sois capaces de salir hay dos opciones: intentar salir (tú solo, con ayuda de tu entorno, con ayuda profesional) o quedarte ahí acurrucado, abrazándote las rodillas.

Levantarse o hundirse, tú decides.

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